¿Cúanto vale un sueño?. En el país de los sueños todo tiene el mismo valor, o mejor, nada tiene precio. En el país de los sueños los proyectos más inverosímiles se hacen realidad, las curvas más impensables terminan haciéndose rectas a fuerza de voluntad y la sonrisa se convierte en la única forma de diálogo.
En el país de los sueños.....
Riiiiiiiiiiiiiiiiiiinnng! Dichoso despertador y con el frío que hace!!!!. Va a ser que hoy no me apetece levantarme. RRRRRRRRRiiiiiiiiinnnnnnnnngg!!! (5 minutos después) que ya voy!!!!!!!!!.
Menudo viaje he hecho esta noche. Ya hacía tiempo que me apetecía. ¡Vaya! una vez más se me ha vuelto a velar, con la claridad del nuevo día, el carrete fotográfico de mis sueños. Emprendo una nueva jornada. Me queda el regusto de haber descansado. No me acuerdo, pero el viaje ha sido placentero seguro. Me siento optimista, me siento contento.
Llego a la prisión. Compruebo haber realizado las llamadas que tenía que hacer a varias madres que andaban preocupadas por el ingreso de sus hijos en Fontcalent. Llevo fatal lo de tener que consolar a las madres, no puedo evitar pensar en la mía.
Compruebo los nombres apuntados para varios temas en el modulo 3 primarios. Normalmente informar de alguna situación legal, un primer contacto con la familia, pero sobretodo intentar acompañar la incertidumbre que siente el preso preventivo y el choque que se produce cuando uno entra en prisión por primera vez.
Las conversaciones se suceden una tras otra. Soy consciente de que me va cambiando la cara a lo largo de la mañana. Ya no estoy tan relajado como cuando entré. El mundo del sufrimiento me agarrota la sonrisa, el paisaje de la incertidumbre me produce escalofrío y me hace encoger los hombros, y no tener respuestas agradables me hace tiritar el corazón.
En el país de los sueños..........
Pero hoy ha sido un día diferente. Tengo la sensación de haber vivido esto mismo otra vez. ¿Tal vez en sueños?. Muy cerca de donde estoy se oye una carcajada, de esas que contagian, me parece que es de Juan.
No falla, Juan siempre riendo, y haciendo reír a otros internos. Me acerco para ver si se me pega algo. Vuelvo a reír. Le pregunto que tal va todo. Lleva apenas dos meses en prisión. No sabe nada aún de su situación penal. Sonríe.
Sigue hablándome de cómo está y no sé porque vuelvo a tener la sensación de que “eso ya lo he vivido”: me habla de sueños inverosímiles y de cómo los va a conseguir, me habla de los problemas que va solucionando y como los va superando, y todo con una eterna sonrisa, siempre una sonrisa.....
“Eso ya lo he vivido yo”, pero cuando?????. Recurro a mi memoria y veo como la luz de la realidad no ha velado del todo los recuerdos de mis sueños.
Tal vez de nuevo se me han mezclado sueño y realidad. No lo sé.
Pero algo he aprendido está mañana. Seguir soñando y seguir sonriendo da la suficiente fuerza como para afrontar cada nueva jornada. De nuevo, como cada día, descubro nuevas cosas en la prisión. Hoy especialmente me quedo con una sonrisa. Gracias Juan.